Departamento de Ingeniería Eléctrica

Facultad de Ingeniería
Universidad de Santiago de Chile

Discurso Ministra de Educación y Convenio Chile y Australia y Nueva Zelanda

Ago
18
2008
Chile firma acuerdos con Australia y Nueva Zelandia para abrir oportunidades a nuestros jóvenes.

Durante su estadía en Australia, el Canciller firmó 3 convenios con importantes centros de estudios,

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ANIVERSARIO CONSEJO DE RECTORES

PALABRAS DE LA MINISTRA

14 de agosto de 2008

 

 

Estimados Rectores, compañeros de ruta durante tantos años,

 

Nos encontramos celebrando un nuevo aniversario del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, creado el 14 de agosto de 1954, como un organismo de coordinación de la labor universitaria de la nación. 

 

En sus cincuenta y cuatro años de funcionamiento, el Consejo ha hecho importantes aportes al desarrollo de la educación superior del país, tales como:

 

  • el establecimiento de un sistema de selección y admisión de alumnos a las universidades;
  • la contribución a la creación del marco legal que hoy rige para la educación superior; y
  • la labor de coordinación a nivel nacional de la actividad académica de las veinticinco universidades que lo conforman.

 

En esta última función, el Consejo ha velado por la calidad académica de las universidades mediante la generación de políticas públicas que han definido los lineamientos de la formación de pre y postgrado, los niveles de la investigación científica de excelencia, y las actividades de extensión y apoyo al mundo cultural de la nación, con permanente respeto por la autonomía y la naturaleza particular de cada una de sus instituciones miembros. 

 

Este nuevo aniversario es una buena ocasión para reflexionar sobre los desafíos que hoy se nos presentan, en el contexto de las nuevas necesidades de desarrollo del país y de la región.

 

Me gustaría que esta vez nos diéramos permiso para pensar en grande. Este es un día especial y quiero compartir con ustedes mis inquietudes en relación al rol que deben cumplir las universidades y motivarlos a abrirse  a nuevos escenarios.

 

Son cuatro los temas que quiero proponerles:

  • la preocupación por formar intelectuales;
  • la necesidad de avanzar en investigación e innovación;
  • la importancia de entender a la educación con un enfoque sistémico;
  • la formación en valores humanos que propicien el desarrollo y la justicia social.

 

Hoy el país necesita más y buenos intelectuales.

Tenemos que repensar el país. Hay tantas preguntas sin respuesta sobre nuestra opción de desarrollo, sobre las formas de superar la pobreza y lograr una mejor distribución de la riqueza, sobre nuestras formas de convivencia y de participación social, que necesitamos personas con mucho amor patrio, sensibilidad, conocimiento y capacidad de análisis al más alto nivel. Estoy segura que en muchas oportunidades -cuando cada uno de ustedes se da el permiso para levantar la cabeza y soñar-, han pensado en nuestras debilidades como país y en la necesidad que tenemos de miradas frescas, nuevas, amplias y penetrantes. También, en cómo la universidad puede responder a esta necesidad y formar esas personas con la excelencia que se requiere.

 

Juntos podemos construir el perfil de esos intelectuales. Sabemos que deben influir éticamente en el rumbo con que se piensa el país, denunciar el dogmatismo, pensar críticamente, y aportar solidaridad y dar pautas para una mejor convivencia social. Un intelectual así, cuestionará los límites éticos del crecimiento económico y del desarrollo de las ciencias; y contribuirá efectivamente a la erradicación de la pobreza y de la desigualdad.

 

La Unesco afirma que la excesiva especialización, la división de los saberes según especialidades cerradas, y una educación marcada por el espíritu de lucro y orientada exclusivamente hacia el mercado, provocan la pérdida de la solidaridad social. Sostiene, además, que es necesario reivindicar la sabiduría como forma privilegiada del conocimiento. El desarrollo de una ciencia con características maniqueas ha llevado a una fragmentación cada vez mayor del saber, lo cual no sólo nos aleja de la sabiduría, sino que dificulta el pensamiento crítico.

 

El país requiere avanzar en el campo de la investigación y de la innovación.

El avance en la  formación de intelectuales y en el campo de la innovación debiera ir de la mano. Un intelectual, por definición, es un ser humano abierto a la innovación. El innovador es alguien que rompe la ceguera antes que los otros, que visualiza posibilidades antes de que se realicen, porque tiene una mirada integradora y no fragmentada.

 

Ello evidencia que en estos campos, de partida, debe tomarse conciencia que los métodos de trabajo han cambiado. Hoy el llamado es a trabajar en redes pluridisciplinarias. Ello supone luchar contra toda forma de fragmentación del saber, el que conduce al aislamiento del pensamiento y al quiebre de la unidad de las ciencias.

 

En este campo, la responsabilidad de la universidad es enorme, pues la mayoría de la investigación se hace en ella. Es probable que en muchos casos ese enfoque pluridisciplinario exija cambios en la organización interna y en las formas colaboración, incluso entre universidades.

 

También, dadas las características de nuestro desarrollo, se hace necesario contar con la colaboración de las empresas en la producción del conocimiento. El concepto que hoy adquiere cada vez más importancia en la planificación de la investigación es el de I+D+i investigación+desarrollo+innovación-. La idea es que para lograr el desarrollo del conocimiento, es necesaria la interacción de todos los agentes sociales, incluida especialmente la participación empresarial.

 

Un tercer punto que quiero compartir con ustedes esta mañana es la necesidad de mirar a la educación del país con un enfoque sistémico.

Todos sabemos que la educación superior es el receptor final de los resultados formativos de los niveles básico y medio, incluyendo sus aciertos y sus errores. Es así como el resultado de la formación en la escuela media es esencial para las posibilidades de éxito de los candidatos a la educación superior.

 

Esta mirada nos conduce inexorablemente a poner nuestra atención en:

 

  • Evitar toda forma de exclusión. Debemos prestar especial atención al principio de emulación y de competitividad, propicio para el desarrollo intelectual en algunos casos, puede convertirse en una práctica perversa de selección por los resultados escolares.
  • Favorecer la inclusión a partir de los procesos de selección. El mérito académico para el acceso es importante, pero no debe convertirse en un requisito excluyente. El acceso a la educación superior basado en el mérito es un principio universalmente aceptado. Sin embargo, el acceso por mérito no resulta suficiente para garantizar la igualdad de oportunidades para “entrar, permanecer y graduarse”, teniendo en cuenta el fuerte condicionamiento que produce la segmentación escolar generada en las escuelas primarias y secundarias. En función de esta situación, será necesario identificar instrumentos que debidamente ponderados permitan dar garantías de igualdad de oportunidades.
  • La necesidad de fortalecer los vínculos de la educación superior con los otros niveles educativos del sistema nacional. No es posible aspirar a un nivel de educación superior, masivo y de calidad, si no procuramos lo mismo en la educación básica y media. La educación universitaria debe asumir responsabilidad en el apoyo que debe dársele a la calidad en los niveles precedentes, principalmente a través de la formación y capacitación de los docentes.

 

Sobre este último punto quiero detenerme de manera especial. El compromiso en favor de apoyar la calidad de los centros educativos de los niveles básico y medio requiere, por parte de las universidades, de una posición proactiva en aspectos tales como:

  • la formación inicial y continua de docentes;
  • la elaboración de programas educativos;
  • el desarrollo de herramientas que favorezcan el aprendizaje;
  • la participación en el análisis de los sistemas de gestión educativa y de evaluación docente;
  • el apoyo a la investigación educativa sobre los factores asociados al aprendizaje escolar;
  • la colaboración en los estudios prospectivos de políticas educativas, entre otras posibles acciones.

 

Tengo especial preocupación por la formación de docentes. Esta es una prioridad de mi gestión. Estoy convencida que sin contar con carreras de pedagogía de excelencia no lograremos los niveles de calidad en la enseñanza que el país requiere. Tanto la experiencia internacional y nacional repiten una y otra vez que sin lograr docentes preparados y comprometidos con la enseñanza, todo otro esfuerzo en este campo no logrará los resultados esperados.

 

Por último, otro aspecto que para nuestra sociedad es crucial hoy en día –que afecta nuestro desarrollo y nuestra convivencia-, al cual las universidades pueden y deben aportar es en la formación en valores humanos que propicien el desarrollo y la justicia social.

 

El campo de los valores, especialmente en el de los vinculados al desarrollo y la justicia social es amplio. Quiero destacar algunos que me parecen que su ausencia son verdaderos escollos para nuestro crecimiento.

 

Si queremos contar con ciudadanos conscientemente comprometidos con el desarrollo de las instituciones democráticas del país y con el bien común por sobre sus intereses personales, tenemos que poner especial énfasis en la responsabilidad y la solidaridad. Las potencialidades que ofrecen el nivel actual de desarrollo del conocimiento, y su aprovechamiento para satisfacer intereses individuales, en ocasiones con menoscabo de aspectos sociales, reclaman de un compromiso social y de una capacidad de autorregulación individual. Ejemplo paradigmático de este desafío lo constituye la protección del medio ambiente en beneficio de la sociedad o su explotación indiscriminada para beneficio personal.

 

Estos valores éticos debieran movilizar a las personas a resolver y afrontar problemas urgentes que como sociedad tenemos. En este campo quiero destacar dos temas que a mi juicio, son insoslayables. El primero es la pobreza y el segundo es superar las desigualdades en la educación manteniendo la calidad.

 

La pobreza es el mayor desafío ético y político que enfrenta hoy el continente latinoamericano, y del cual Chile no está exento. Podremos haber bajado los índices de pobreza, pero aún tenemos “pobreza dura”, aquella que no puede ser erradicada por los actuales procesos de crecimiento económico. Además, múltiples fenómenos asociados directamente a la pobreza nos asechan, como la desigual distribución de los ingresos y la exclusión social que generan altos grados de marginalidad y violencia; y la fragmentación cultural que se expresa en corrupción, escasa participación y frustración frente a las instituciones democráticas.

 

La pregunta que las universidades debieran hacerse es cómo pueden ayudar, desde su campo específico de acción, a construir un país que derrote la pobreza, que acreciente la cohesión social, y que fortalezca sus instituciones democráticas.

 

Las respuestas a estas preguntas debieran constituir una suerte de Declaración sobre el compromiso ético de las universidades con el país.

 

Una política educativa que asume su compromiso con la justicia social prestando especial atención a la solidaridad y la responsabilidad social, tiene que alcanzar igualdad de oportunidades con calidad en la enseñanza.

La equidad es un componente central de la calidad. Si la educación superior pretende ser un aporte efectivo a la lucha contra las desigualdades sociales, ella debe incorporar como dimensión central de su misión el componente de la equidad. La universidad no debe olvidar que el talón de Aquiles de nuestro desarrollo es el alto grado de desigualdad que existe en el país, y de eso tiene que hacerse cargo.

 

La dimensión de la equidad plantea distintos desafíos a la educación:

 

  • La incorporación al aula de estudiantes provenientes de sectores de bajos ingresos, pero de altas capacidades. No es necesario insistir que el país necesita la inteligencia de todos y que los estudiantes pobres tienen derecho a las mejores universidades públicas. Pero para ello, hay que repensar los mecanismos de selección de modo que se favorezca positivamente a aquellos estudiantes talentosos que vienen de liceos públicos, y que quedarían fuera de la universidad si se les aplicaran las pruebas estandarizadas comunes a todos.

 

  • Las diferencias de la calidad en las escuelas y liceos, las que determinan un efecto de segmentación escolar, donde los distintos resultados de formación limitan el tránsito de un circuito de baja calidad hacia uno de excelencia. Los estudiantes que proceden de los centros educativos de inferior calidad no tienen las mismas posibilidades de superar los exámenes y otras mediciones que se hacen con base al mérito académico para acceder al nivel superior. Ello hace necesario tomar medidas de apoyo para favorecer la preparación de los estudiantes con mayores desventajas que postulan a la universidad.

 

  • La exigencia de calidad que impone la equidad. Una educación de calidad debe asegurar que los contenidos curriculares que se enseñan y el sentido con que se enseñan, responda a las necesidades de desarrollo del país y de la formación integral de los estudiantes. En esto consiste el adecuado cumplimiento de la misión que la sociedad le encomienda: el desarrollo cultural y científico del país, y el igual acceso a la formación de los intelectuales, profesionales y técnicos que la sociedad requiere.

 

En el marco de la equidad con calidad, para lograr la inclusión y el buen resultado de los estudiantes más vulnerables, estimo que en este Consejo y en el Ministerio ya hemos identificado un conjunto de medidas que me parece de interés recordar:

 

Desde la perspectiva del ingreso:

o       Establecer vinculaciones más estrechas con las instituciones de enseñanza media para apoyar la orientación a los estudiantes y sus maestros;

o       Diversificar y flexibilizar los programas y cursos que brinden al interesado más de una oportunidad de acceder;

o       Definir con claridad las medidas que aseguren transparencia en el proceso de ingreso y el conocimiento pleno por los interesados de las normas establecidas;

o       Establecer becas y programas de apoyo económico y social a los estudiantes.

 

Para asegurar la permanencia:

o       Atender diferenciadamente a los jóvenes que ingresan con el objetivo de superar sus insuficiencias académicas y la designación de tutores como acompañamiento para apoyar su desempeño escolar;

o       Desarrollar cursos propedéuticos orientados a superar las insuficiencias de carácter académico con que los estudiantes ingresan a la universidad;

o       Diseñar actividades de orientación y reforzamiento académico, utilizando las vías no formales de educación;

o       Diseñar cursos modulares que favorezcan la entrada y salida entre programas e IES.

 

Resulta que tenemos una oportunidad maravillosa, única que tenemos que aprovechar. Resulta que hemos firmado un convenio con Australia y Nueva Zelandia, y si nosotros quisiéramos y pudiéramos deberíamos estar mandando ahora en enero 500 personas a Australia y 300 personas a Nueva Zelandia.

 

Los convenios están hechos, las 38 universidades australianas nos están esperando, todas las universidades neocelandesas. Hemos obtenido rebajas de aranceles, y todas esas dificultades que ya están convenidas y acordadas.

 

Pero resulta que estamos en agosto y las universidades australianas requieren que nosotros les presentemos las listas en octubre para que los estudiantes estén allá en febrero. Uds. saben que una campaña desde el estado requiere Chile Compra. Hay una serie de requisitos que tenemos que cumplir.

 

Como vamos a perder estas posibilidades, la única forma es que nosotros mismos, nuestros vicerrectores, nuestros profesores se pongan activos y ellos y nosotros empecemos a conquistar joven por joven. Nos hemos propuesto que en esta oportunidad sería ideal encontrar a la persona perfecta que tiene dominio del idioma, que quiere estudiar en esos países y que tiene todo arreglado de modo que puede estar allá en febrero. Eso no es fácil, lo más probable es que nos vamos a encontrar con personas que no tengan dominio del idioma, en fin.

 

Estamos dispuestos a allanar todas las dificultades, incluso hay voluntad de reforzar en estos meses que quedan el idioma en Chile, pero además estamos en convenio con las universidades de ambas naciones para que los primeros meses, siendo aceptados en un programa puedan reforzar el idioma.

 

Lo que ustedes tienen que hacer por lo tanto, es ponerse en contacto con la página del CONICYT, porque ellos van a realizar el proceso y tratar de encontrar a estos estudiantes. Va a haber una convocatoria abierta para poder aprovechar esta oportunidad que se nos abre en el sur del mundo.

 

No vamos a favorecer a ningún grupo en particular, ni a discriminar a ningún grupo. Lo que queremos es aprovechar esta oportunidad. A lo mejor se nos va a criticar que los primeros que parten no son los mejores, pero nosotros queremos que partan.

 

Les pido que ustedes sean nuestros voceros, sean los voceros del CONICYT. Y aunque no podamos hacer propaganda pública hasta el día 22 de septiembre, ustedes desde ahora se comprometan para poder seleccionar a los mejores. Partiendo un grupo y a que ese grupo le vaya bien, nosotros pensamos que los otros van a poder ir venciendo el miedo que significa estudiar a otro mundo.

 

Antes de terminar, quiero pedirles su apoyo para la asignación de las Becas Bicentenario correspondientes al año 2009. Su lanzamiento se realizará a fines de septiembre pero, su número es tal, 2.500 becas entre post grado y nivel técnico superior, que creo conveniente desde ya preocuparse por la identificación de los posibles postulantes. Entre éstas, también existen becas que complementan los estudios de doctorados en universidades chilenas a través de pasantía de doctorado y becas de post doctorado que fortalezcan los cuerpos docente y de investigaciones de estas mismas universidades.

 

A partir de lo planteado, estimo que esta celebración puede convertirse en un hito que marque una nueva etapa en las acciones del Consejo de Rectores. Existe la posibilidad cierta de aplicar la excelencia que ustedes acumulan de hacer una declaración conjunta para combatir la pobreza y la de comprometerse con  el logro de la equidad con calidad en la educación.

 

Los invito a compartir esta propuesta. Los logros del Consejo de Rectores han sido uno de los orgullos de la educación en el país. Hoy tenemos la oportunidad de dar más y nuevos pasos para seguir liderando un sistema que necesita en forma urgente responder a las actuales necesidades de nuestra sociedad.

 

Hagamos lo imposible. Muchas gracias.