Contribución a la industria vitivinícola a través de Patente INAPI

La iniciativa fue desarrollada con la colaboración de la Viña Santa Ema, que se caracteriza por la elaboración de vinos alrededor de la cuenca del Maipo.

Luego de una investigación aplicada del académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Enrique San Juan en conjunto con Lucio Cañete de la Facultad Tecnológica y los profesores Andrés Pérez de Arce y Héctor Barrera lograron concebir una herramienta que aportará a la industria vitivinícola para retirar el orujo sin necesidad de destinar personas al interior de cubas, traduciéndose en la patente de invención n°60852  según el Instituto Nacional de Propiedad Industrial - INAPI.

Una de las etapas fundamentales de la producción de vino es la fermentación, la cual se desarrolla en cubas donde el mosto reposa entre dos a tres semanas. La parte sólida se deposita naturalmente en el fondo de un tanque cilíndrico y la parte líquida es bombeada para continuar con los procesos que lo van a convertir en el brebaje propiamente tal. EL residuo sólido se conoce coloquialmente como orujo, el cual debe ser retirado desde la cuba para que el recipiente quede apto para recibir la siguiente partida y continuar así con la fermentación.

“Por lo general en cubas tradicionales -sean medianas o grandes- y debido al espacio a cubrir y a su geometría, un operario debe ingresar  por el costado de 0,25 metros cuadrados y provisto de una pala debe retirar el orujo manualmente que ocupa una cuarta parte del recipiente, demorandose cerca de 4 horas por cuba, lo cual hace que la cadena productiva sea más lenta y lo que expone a la persona a malas condiciones de higiene y seguridad, dado que está expuesta a la oscuridad, a la humedad y a gases nocivos.” explica Enrique San Juan en relación al diagnóstico que se hace del proceso de fermentación que justifica la necesidad de la herramienta que han desarrollado.

De esta manera, y luego de la investigación aplicada se obtuvo la patente desde el INAPI para la herramienta prototipada que tiene principalmente componentes mecánicos y eléctricos ensamblados, logrando así un artefacto robusto, simple y eficiente.  

“Dicha herramienta actúa por medio de transporte neumático succionando el orujo desde el interior de cada cuba por medio de una manguera cuya boca enfrenta el residuo.  El otro extremo de la manguera está conectado a un recipiente cilíndrico donde debido a la mayor área receptora de éste, la velocidad del aire disminuye, provocando que por gravedad el orujo precipite en dicho decantador que funciona como acumulador.  Mientras ocurre tal precipitación, desde el mismo decantador el aire con muy poca humedad y sin orujo alguno, egresa por una segunda manguera de boca filtrante que está conectada a una aspiradora industrial cuyo rol es generar todo el movimiento recién descrito." detallan desde el equipo, explicando la usabilidad de la invención.

De esta manera, la investigación se convirtió en un aporte concreto a la industria vitivinícola para poder hacer más eficiente los procesos de producción, en un trabajo que data desde 2017 y que desde fines del año pasado se encuentra registrado por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial.

 

 

No
Boletín: 
No